La calle de Pere IV en el tramo entre las calles Zamora y Badajoz se encuentra en el epicentro del popularmente llamado ‘Triángulo Golfo’ del Poblenou. Una zona de bares, discotecas y salas de conciertos que, de hace décadas, ha sido uno de los puntos neurálgicos del ocio nocturno. La zona siempre ha sido problemática por la acumulación de personas durante la noche los fines de semana, pero de un tiempo a esta parte, la situación ha degenerado tanto, sobre todo a causa de la popularización de los botellones, que los vecinos ya no pueden más. Hartos de no poder dormir por las noches y tener que convivir por la mañana con todo tipo de suciedad, entre el cual no faltan ni los meados ni los vómitos.

Actuación de los vecinos

Por todo ello, los vecinos de esta zona se han reunido en la plataforma ‘SOS Triangulo Golfo’, principalmente para denunciar la degradación de la zona, especialmente desde que finalizó el toque de queda y cada vez se hacen más numerosos los botellones en medio de la calle, con los problemas añadidos de ruidos, peleas y actos incívicos de todo tipo.

 

Un problema de difícil solución

La problemática de los botellones lleva de cabeza a los responsables municipales. No encuentran la fórmula para acabar con un fenómeno que se ha multiplicado exponencialmente a raíz de la pandemia del coronavirus. De momento, la Mesa Ciudadana por una Barcelona Cívica y Segura hace tímidos avances. Aportaciones como la del Síndic de Greuges de Barcelona, David Bondia, que propuso crear espacios seguros para hacer botellones pero evitando que se conviertan en ‘botellódromos’, han sido rechazadas. De momento, la única realidad es que determinadas zonas, como el mencionado ‘Triángulo Golfo’, se han convertido en un espacio irrespirable para los vecinos.

 

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Foto: JORDI OTIX